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Por Ulises Navarro y Jorge Arturo Monjarás

La plática con Enrique de la Madrid fue mucho más allá de las políticas que el gobierno de Enrique Peña Nieto sigue en materia turística y que será uno de sus éxitos más rotundos, al alcanzar los 20,000 millones de dólares (mdd) anuales en ingresos.

Encontramos a un político dispuesto a defender el modelo económico de apertura de mercados y crecimiento impulsado por el sector privado, ante alternativas estatistas o proteccionistas que considera un auténtico regreso a las cavernas.

De la Madrid apunta directamente al peor problema que enfrenta el sistema económico en México: la desigualdad. En su opinión, el sector turístico podría ser el modelo ideal para una mejor distribución económica entre sus empleados (sí, hablamos de sueldos) y para las comunidades donde crece esta industria.

Reconoce que resulta inaudito que el trabajo de una persona valga 100 veces menos que el de otra, por lo que se muestra dispuesto a concertar un cambio de esa cultura entre los empresarios turísticos, porque dice: “para repartir hay”.

¿Qué objetivos se ha establecido la secretaría para abatir la pobreza?

El turismo es visto como algo un tanto frívolo, pero debemos pensar en que es un sector económico importante para el país y de lo que se trata es de identificar aquellos sectores donde eres bueno, competitivo; donde creces, generas empleo y bienestar para todos.

En México, desde hace muchos años, es lo que representa el turismo: un sector que se fue generando a lo largo de los años para resolver problemas y desarrollar regiones. Hoy en día es uno de los principales motores de la economía.

Es uno de los sectores que está resultando más competitivo, con más beneficios para todo el país. Es grande económicamente –representa 8.7% del PIB nacional–; es más grande que la industria financiera, de la construcción o el sector primario. De él viven –o vivimos– cerca de 9 millones de mexicanos.

El reto es que podamos ser cada vez más personas empleadas en esta actividad. A diferencia de otros sectores, en donde la automatización puede generar crecimiento económico, pero no empleo, en turismo se estima que generamos entre uno y cuatro empleos directos a partir de cada nuevo cuarto de hotel que se construye en México.

No vale tener zonas hoteleras de primera y comunidades de tercera. El fin social del turismo es beneficiar a las comunidades, que crezcan las regiones.

Todos los estados del país pueden desarrollar comunidades turísticas, si le damos ese sentido social. Hace 40 años, en Cancún no había más que 100 personas; hoy tiene cerca de un millón de habitantes. Fue una acción del Estado para desarrollar una región que, en ese entonces, veía la posibilidad de obtener beneficio de los recursos naturales y que no había logrado todavía generar una industria de manufactura.

El turismo es un generador de empleo, de bienestar y, por lo mismo, es una de las estrategias más eficaces en el combate a la pobreza. En promedio, el nivel de marginación en los destinos turísticos es inferior al de otras regiones que no cuentan con actividad turística. Soy un convencido de que los programas sociales son paliativos, no soluciones; sirven mientras tienes un empleo que te produzca un ingreso y el turismo lo puede lograr.

¿Cuáles han sido las acciones que han permitido al país ser más competitivo?

Cuando decimos que el turismo compite con el mundo, quiero resaltar que México ha adoptado, en las últimas cuatro décadas, un modelo en donde decidió abrirse al mundo. Si cambiamos de modelo, fue porque el anterior quebró, falló.

Los resultados ahora están a la vista: somos el octavo país más visitado del mundo; al principio de esta administración éramos el número 15. También en términos de ingresos estamos en el lugar 14. El Foro Económico Mundial informó que ya nos ubicamos en el lugar número 22 en materia de competitividad turística y ocupábamos el 44 hace apenas tres años.

El éxito del sector se lo atribuyo a seis fenómenos: primero, la conectividad, tanto aérea, como carretera, como en puertos, que ha mejorado de manera muy importante. Prácticamente cada dos o tres meses estamos viendo una nueva línea aérea internacional que entra al país, y en el interior hemos avanzado en la construcción de carreteras, porque el mayor tráfico de turistas es el nacional.

Segundo, tenemos un sistema financiero que le está prestando recursos económicos al sector turístico. Si quieres construir, como ahora, 5,000 nuevas habitaciones en Los Cabos durante los próximos nueve años y 9,000 habitaciones más en La Riviera Maya, eso no podría pasar sin un sistema financiero que te presta dinero para construir hoteles, comprar aviones, crear campos de golf y carreteras.

Tercero, hemos trabajado en la promoción de destinos y los medios de comunicación nos dan nuevas tecnologías para ir de manera más segmentada por el turista que queremos que venga al país.

A esta promoción se vinculan eventos de muy alta visibilidad para México, como la Fórmula 1, la NFL, el Cirque du Soleil, que permiten asociar la marca México con marcas de prestigio internacional.

Cuarto, el gobierno federal realiza un mejor trabajo en términos de coordinación con instituciones, los gobiernos locales y el sector empresarial. Esta es una secretaría que depende de todas las instituciones para que las cosas salgan bien.

Quinto, evidentemente influye la economía, que ha venido creciendo. Así como en años anteriores el motor de la economía fue la exportación, hoy una muy buena parte es el consumo. El mexicano está consumiendo también más productos turísticos.

Sexto, existe una mejor coordinación a nivel estatal; creo que ahora nos falta llevarla al ámbito municipal.

Estos son los principales factores que le permiten a México ser más competitivo. Hemos ganado participación en Estados Unidos (EU); por 10 años, de cada 100 viajes de estadounidenses al exterior, 14 preferían México. El año pasado llegamos a 18.

La otra parte es cómo seguir diversificando los mercados: queremos que venga más gente de Asia, más europeos, más latinoamericanos. La política de diversificación va bien, porque hace 10 años los turistas de EU representaban 70% de los extranjeros que llegaban a México; hoy representan 59%. Por ejemplo, el año pasado Argentina creció 22% y este año está por arriba de 30%.

¿Cómo se puede atender la desigualdad?

Es evidente que, como Estado, tienes la capacidad de imponer salarios mínimos y esto es naturaleza humana. Cuando alguien de manera voluntaria no lo otorga, tienes la posibilidad de imponerlo, pero lo mejor es concertarlo con los sectores. Hay industrias que por sus condiciones, por sus márgenes, quizá están muy apretadas en costos y, si tomas una mala decisión de aumento salarial sin analizarla, probablemente las dañes, pero hay muchos sectores en donde las utilidades son muy buenas.

El turismo es uno de los sectores que registra el retorno más alto y la recuperación de la inversión más rápida. ¿No podemos distribuirlo un poco mejor? La respuesta es sí y obtendríamos cosas muy positivas: por ejemplo, un trabajador económicamente estable y el nivel de rotación y su costo sería mucho menores.

Dos: esos trabajadores, el día de mañana, se pueden volver tus gerentes, porque tú también estás creciendo. Tres: se vuelven tus clientes porque un trabajador mejor pagado puede consumir en restaurantes y hoteles. Cuatro: no tengo duda de que se vuelve un destino más seguro; buena parte de la inseguridad se debe a la desigualdad social.

Es frustrante para un empleado limpiar un cuarto de 40 metros cuadrados (m2) y dejarlo impecable, y después tomar un transporte de hora y media y llegar a su casa en donde toda la familia vive en una habitación de 40 m2. Por eso estamos trabajando con Infonavit, en un programa que ya opera para empleadores mayores. Queremos que nuestro sector otorgue financiamiento a sus empleados y garantizar que sus casas y condiciones de vida son las adecuadas.

¿Dónde falta cerrar la pinza para aprovechar mejor el turismo?

De los temas que más me inquietan es cómo cuidar que el desarrollo turístico sea sustentable; cómo cuidar que sea ordenado. Como en muchos temas, no hemos generado la infraestructura adecuada para enfrentar estos retos, que ya tenemos actualmente.

Parte del problema es que necesitamos readecuar y repensar nuestro federalismo. Llevamos muchos años de ir repartiendo recursos, pero no creo que estemos fortaleciendo capacidades.

Por ejemplo, tienes un municipio que toma decisiones millonarias en dólares y eso te puede rebasar desde varios ángulos: desde la concepción misma de un plan de desarrollo urbano, una visión de cómo cuidar los destinos. Necesitamos fortalecer las instancias locales para que sean capaces de lidiar con este crecimiento, porque lo que no quieres es que el éxito sea tu propio fracaso; que no hayan cuidado sus destinos, las densidades de población, la naturaleza, sino que los hayan “canibalizado”, masificado. Un turismo masificado genera menos bienestar.

Y que haya derrama económica. Esta visión –que cada día irá más de salida en el mundo– de que primero hay que generar riqueza para luego repartirla, no funciona. Tenemos que estar incluyendo al mismo tiempo, para que el crecimiento sea permanente.

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