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Elizabeth De Caires De Abreu, de 50 años, fue asesinada por un funcionario de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) de un tiro en el rostro. Esto ocurrió luego de reclamar, desde su platabanda, a un grupo de efectivos que integraban una alcabala de revisión y extorsionaban a un vendedor de desinfectantes para dejarlo ir. El escenario fue la avenida principal de Gramoven, en la parroquia Sucre del municipio Libertador.

Su hija, Laura De Abreu, relató cómo el domingo 27 de agosto —al igual que lo hacen siempre— sus padres, hermano, cuñada y vecinos se encontraban jugando dominó en la platabanda de la casa comunal “La Lucha”, ubicada al frente de su vivienda. Aproximadamente a las 4:00 de la tarde, Elizabeth, quien no dejaba partida sin terminar, se levantó de la mesa. En el momento escuchó unos gritos que provenían de la avenida principal, al frente del módulo de salud “La Cubana”, por lo que decidió asomarse al borde de la azotea.

Tanto ella como sus hijos vieron cómo tres funcionarios de la PNB (dos hombres y una mujer) le exigían dinero a un comerciante que con regularidad vende desinfectantes en su camión por la zona. Laura narró que la extorsión se llevó a cabo cuando entregó su cédula y documentación, debido a que por tener todo en regla el vendedor le pidió a los funcionarios que lo dejaran ir. Sin embargo, los policías ignoraron la petición del hombre y ante su negativa de “darles para el fresco”, decidieron quitarle su portachequera y lo empujaron dentro de la patrulla.

La acción de los efectivos encendió la ira de Elizabeth y esta comenzó a gritarles: “¡¿Qué les pasa? Dejen el matraqueo. Vayan a trabajar”! Laura destacó que al reclamo de la mujer se sumaron los de otros vecinos, lo que hizo que el oficial identificado como Esnaider Eliecer Meléndez, bajara adonde se encontraban los funcionarios con el comerciante. Al intensificarse los gritos de los vecinos tomó su arma e hizo un disparo al aire.

El tiro conmocionó a la comunidad y Laura le gritó: “¡¿Estás loco?, ¿Por qué disparas? Aquí hay tres menores de edad, ¿Quieres darle un tiro a alguien y quedar como un asesino?!”.

El efectivo se quedó en silencio. A la suma de críticas se unió Elizabeth quien desde la platabanda lo increpó diciéndole: “Tú no puedes disparar aquí. ¿Quieres que me comunique con Echeverría quien es tu superior?”.

El funcionario, luego de escuchar la amenaza de Elizabeth la midió, le apuntó y paso siguiente realizó un disparo que le pegó en el rostro e hizo que esta diera dos pasos hacia atrás y cayera en agonía en el piso de la azotea. “Mamita, mamita. No te mueras. Te necesito”, fueron las palabras que Laura le dijo a su madre mientras sus ojos se apagaban.

Mientras su esposo, Alexis De Abreu y otros amigos la trasladaban al hospital Miguel Pérez Carreño, en La Yaguara, con el fin de conseguir un milagro, Laura al mismo paso que Cristian —el hijo mayor de Elizabeth— bajaron el callejón 5 de Julio y corrieron por la avenida principal con el fin de evitar la fuga de la patrulla de la PNB.

Horas después, conocieron que la mujer, quien era una líder comunal y coordinadora de la Misión Nevado en la zona, no aguantó llegar al centro de salud y falleció en el camino. Se conoció que al duelo de sus familiares se unen los 60 perros que tenía bajo su cuidado. El mantra de Elizabeth era: “prefiero darle comida a un animal que no me va a dar un puñal por la espalda que a otro ser vivo”.

Los golpearon por reclamar la muerte de su madre

Un vez en la avenida, Cristian y Laura intentaron atrapar a como fuera lugar a los funcionarios. Como no consiguieron nada para agredirlos, Cristian se fue directamente hacia el chofer de la unidad, metió su mano por la ventana con el fin de trancar el volante y apagar la patrulla. El funcionario respondió, se inició un forcejeo, pero el efectivo ganó la discusión, debido que a lo amenazó con su arma de reglamento.

Laura se dirigió al puesto del copiloto donde se encontraba la funcionaria femenina Génesis Scarlet García Rodríguez, quien de inmediato agarró su pistola y la amenazó. El grito del sargento Meléndez acompañó la agresión: ¡“Es mejor que te quedes quieta. Tú como que quieres que te haga lo mismo que le hice a la vieja esa”!

A pesar de la amenaza, Laura seguía guindada de la patrulla, pero cuando el chofer pudo liberarse de Cristian, la femenina le ordenó a Meléndez: “lánzala” y tras un empujón esta terminó en la parte frontal de la unidad, a unos centímetros del caucho derecho. Según Laura la finalidad de los funcionarios era pisarla, pero no pudieron lograr su cometido: “Para su mala suerte caí en la carretera y cuando retrocedieron para cumplir con la meta chocaron con la acera frente al módulo de salud”. Acto seguido, el chofer colocó en marcha el vehículo y siguieron la ruta de la avenida principal de Gramoven con el fin de llegar a Casa blanca por el sector La Casilla y culminar en El Amparo, donde se encuentra el módulo policial al cual pertenecen dichos efectivos.

Devolvió su arma y se escapó

El funcionario Meléndez, quien se conoció tiene 25 años, luego de cometer el asesinato y huir junto con sus compañeros, llegó al comando policial El Amparo y le dijo al encargado de recibir el armamento: “Me voy. Tengo una emergencia. Recibí una llamada informándome que mi mamá está grave”.

A pesar de que el asesino logró fugarse, sus tres compañeros (Romel Josué Marciales Gil, Elvis José escalona y Génesis García) si fueron detenidos y se encuentran en la sede del Cuerpo de Investigaciones Penales y Criminalísticas (Cicpc). Sobre el prófugo pesa una orden de captura y está siendo buscado tanto por efectivos de la Policía Nacional como por el Cicpc.

Con respecto a Laura, quien sufrió heridas en codos y piernas, una vez denunció lo que había ocurrido ante el Cicpc de la avenida Urdaneta, recibió la orden de realizarse los exámenes pertinentes en la medicatura forense de Bello Monte. El resultado de la revisión médica indicó que la joven tenía politraumatismo severo en la cabeza; por el trauma de la muerte de su madre le recetaron asistir a un psicólogo.

“Estos golpes son lo de menos. Así vaya a miles de psicólogos nadie me va a devolver a mi mamá. Ella era mi todo. Ese policía me arrancó de las manos a mi pilar. Lo único que le pido a la vida es que se haga justicia”, declaró Laura en medio del dolor.

La policía también tiene su versión: “Nos encontramos consternados por este hecho aislado. Hay que aclarar que la mala actuación de estos funcionarios es individual y nuestro interés es que este crimen no repercuta ni manche el nombre de la Policía Nacional Bolivariana. Por ello, anunciamos que nuestro principal interés actualmente es que se dé con el paradero del efectivo que cometió el crimen que conmocionó Gramoven y en general a todo Catia”.

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